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La iluminación se revela

Últimas instrucciones (de Dōgen a Gikai)

Últimas instrucciones (de Dōgen a Gikai)

 

Echizen, 1253

Registradas por Gikai (1)

 

El octavo día del séptimo mes del quinto año de la era Kenchō, la enfermedad del maestro Dōgen reapareció. Yo estaba muy alarmado y fui a verlo.

Me dijo: «Acércate a mí». Me aproximé a su derecha y dijo: «Creo que mi vida actual está llegando a su fin con esta enfermedad». A pesar de los cuidados de todos no me estoy recuperando. No os alarméis por esto. La vida humana es limitada, y no deberíamos dejarnos abrumar por la enfermedad. Si bien hay diez millones de cosas que no he clarificado en lo que respecta al Budadharma, aún así, tengo la alegría de no haber formado puntos de vista erróneos y de haber mantenido genuinamente la correcta creencia en el verdadero dharma. Lo esencial de todo esto no es en absoluto diferente de lo que he hablado todos los días.

«Este monasterio es un lugar excelente. Podemos estar apegados a ello, pero deberíamos vivir conforme a las condiciones temporales y mundanas. En el Budadharma cualquier lugar es un lugar excelente para la práctica. Cuando la nación está en paz, los benefactores del monasterio viven en paz. Cuando los benefactores estén en paz, el monasterio estará ciertamente en calma.

«Has vivido aquí durante muchos años, y te has convertido en un líder del monasterio. Después de que yo muera, quédate en el monasterio, coopera con los monjes y el laicado, y protege el Budadharma que he enseñado. Si te vas de viaje, regresa siempre a este monasterio. Si lo deseas, puedes quedarte en la ermita».

Derramando lágrimas, lloré y dije en señal de gratitud: «No incumpliré de ninguna forma tus instrucciones, tanto sobre el monasterio como sobre mí mismo. Nunca desobedeceré tus deseos».

Entonces Dōgen, derramando lágrimas y manteniendo las palmas de las manos juntas, dijo: «Estoy profundamente satisfecho. Durante muchos años me he dado cuenta de que estás familiarizado con los asuntos mundanos y de que en lo que respecta al Budadharma tienes una mente firme de búsqueda de la Vía. Todo el mundo conoce tu profunda intención, pero no has cultivado aún un corazón de abuela. (2) A medida que te vayas haciendo mayor, estoy seguro de que lo desarrollarás».

Conteniendo mis lágrimas, se lo agradecí. En ese momento el monje principal Ejō también estaba presente y escuchó esta conversación. No he olvidado la amonestación de que no tenía un corazón de abuela. Sin embargo, no sé por qué Dōgen dijo esto. Algunos años antes, cuando había regresado al monasterio Eihei y había ido a verlo, me había hecho la misma amonestación durante una conversación privada. Así que era la segunda vez que me decía esto.

El vigésimo tercer día del séptimo mes de ese año, antes de que fuese de visita a mi ciudad natal, Dōgen me dijo: «Deberías regresar rápidamente de este viaje. Hay muchas cosas que tengo que decirte».

El vigésimo octavo del mismo mes, regresé al monasterio y le presenté mis respetos. Me dijo: «Durante tu ausencia pensé que iba a morir, pero todavía estoy vivo. He recibido varias peticiones del señor [Yoshishige Hatano] (3) de la Oficina del Gobernador en Rokuhara para que vaya a la capital a recibir tratamiento médico. En este momento tengo muchas últimas instrucciones, pero estoy planeando salir para Kioto el quinto día del octavo mes. Si bien tú serías muy adecuado para acompañarme en el viaje, no hay nadie más que pueda atender todos los asuntos del monasterio. Quiero que te quedes y te ocupes de la administración. Lealmente, ocúpate de los asuntos del monasterio. Esta vez estoy seguro de que mi vida terminará. Aunque mi muerte tarde en llegar, me quedaré en Kioto este año. No pienses que el monasterio pertenece a otros, sino considéralo como algo propio. En la actualidad no tienes ningún cargo, pero has servido reiteradamente como personal superior. Deberías consultar con los demás sobre todos los asuntos y no tomar decisiones por ti mismo. Puesto que estoy muy ocupado ahora, no puedo darte los detalles. Quizás haya muchas cosas que tendré que decirte más tarde desde Kioto».

«Si vivo para regresar de Kioto, entonces la próxima vez que nos encontremos ciertamente te enseñaré los procedimientos secretos de la transmisión del dharma. Sin embargo, cuando alguien comienza estos procedimientos, la gente de mente estrecha se vuelve envidiosa. Por ello, no deberías contarle esto a otras personas. Sé que tienes un espíritu excelente, tanto para el mundo cotidiano como para el supramundano. Sin embargo aún te falta un corazón de abuela». Dōgen había querido que yo regresase rápidamente de mi viaje para que me pudiese decir estas cosas. No registro aquí más detalles. Separada por la puerta corredera, la monja mayor Egi escuchó la conversación. (4)

El tercer día del octavo mes, Dōgen me dio el bloque de madera para grabar los ocho preceptos prohibitorios. (5)

El sexto día del mes, al despedirme de Dōgen en una hospedería en Wakimoto, respetuosamente le pedí: «Deseo profundamente que pudiese acompañarle en este viaje, pero regresaré al monasterio de acuerdo a sus instrucciones. Si su regreso se retrasa, me gustaría ir a a Kioto para verle. ¿Tengo su permiso?

Me dijo: «Por supuesto que sí, por lo que no necesitas preguntarme más sobre ello. Hago que te quedes solo en consideración al monasterio. Quiero que administres con atención los asuntos del monasterio. Debido a que eres nativo de esta zona y debido a que eres discípulo del difunto maestro Ekan, (6) mucha gente de esta provincia conoce tu honorabilidad. Te estoy pidiendo que te quedes porque estás familiarizado con los asuntos, tanto de dentro como de fuera del monasterio».

Acepté esto respetuosamente. Fue la última vez que vi a Dōgen y fue su última instrucción para mí. Llevándola en el corazón, jamás la he olvidado.

 


 

Echizen, 1253

Poema (7)

Durante diez años, he comido el arroz del monasterio Eihei.
Durante diez meses, he estado postrado en cama enfermo.
Ahora debo dejar estas profundas montañas para buscar una cura en el mundo
de los mortales—
así el Buda de la Talidad señala mi camino al Buda de la
Curación.

 


 

Kioto, 1253

Poema a su muerte (8)

Cincuenta y cuatro años iluminando el cielo.
Un salto estremecedor aplasta mil millones de mundos. ¡Ah!
El cuerpo entero no busca nada.
Viviendo, me sumerjo en los manantiales amarillos.

 

(Traducido de: Enlightenment Unfolds. The Essential Teachings of Zen Master Dōgen. Edited by Kazuaki Tanahashi)

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Imagen de Angelica Vaihel en Pixabay

– Notas –

(1)

Este es un fragmento del escrito de Gikai en chino, conocido en Japón como Eihei Shitchū Kikigaki, o Registro de asuntos escuchados en la habitación del abad del Monasterio Eihei. También se le conoce como Goyuigon Kiroku, o Registro de la voluntad del maestro. El texto incluye las instrucciones de Dōgen a Gikai en 1253 y palabras de Ejō, que fue el siguiente maestro de Gikai, en 1254–1255. Después de Dōgen y Ejō, Gikai se convirtió en el tercer abad del Monasterio Eihei en 1267. El Monasterio Eihei, en la Prefectura de Fukui, posee una versión copiada en 1326. Traducido al inglés por Gil Fronsdal y Kazuaki Tanahashi.

(2)

Sobre «corazón -o mente- de abuela» puedes leer los discursos en la sala del Dharma en el Eihei Kōroku:

(3)

Sobre Yoshishige Hatano, el principal protector de Dōgen, puedes leer en el Eihei Kōroku:

(4)

En el Eihei Kōroku hay un discurso en la sala del Dharma en memoria del difunto monje Egi, por lo que quizá en alguno de los dos textos hay una errata (sobre si era un monje o una monja). El discurso es el número 110 «Enrollando un trozo de piel». Egi significa «Respetuosidad Sabia».

(5)

Ocho preceptos prohibitorios: Preceptos observados tradicionalmente por las personas laicas durante los seis días de purificación de cada mes: no matar, no robar, no practicar sexo, no mentir, no beber, no adornarse el pelo y no ver ni escuchar actuaciones musicales, no dormir en una cama ancha y elevada y no comer después del mediodía. Los seis días de purificación son: el octavo, el decimocuarto, el decimoquinto, el vigésimo sexto, el vigésimo noveno y el trigésimo día de cada mes.

Sigue el enlace si quieres leer más sobre los ocho preceptos para el laicado.

(6)

Sobre Kakuzen Ekan, puedes leer los discursos en la sala del Dharma del Eihei Kōroku:

(7)

Dōgen escribió este poema en estilo chino al marcharse del Monasterio Eihei a Kioto el quinto día del octavo mes de 1253. Fue publicado en la Biografía de Dōgen, fundador de Eihei, de Kenzei. Traducido al inglés por Jane Hirshfield y Kazuaki Tanahashi.

(8)

Este poema sobre su muerte, de Dōgen, fue escrito en estilo chino. Incluido en la Biografía de Dōgen, fundador de Eihei, de Kenzei. Traducido al inglés por Philip Whalen y Kazuaki Tanahashi.

Los maestros zen solían escribir un poema antes de morir.

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