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Eihei Kōroku Volumen 1

Las siete mujeres sabias y el grito sin eco

Las siete mujeres sabias y el grito sin eco

64. Discurso en la Sala del Dharma (Eihei Kōroku, Volumen 1)

 

He aquí una historia. Las siete mujeres sabias eran todas hijas de reyes de grandes países. (1) Durante la estación de alabanza a las flores (es decir, la primavera), cien mil personas querían todas ellas ir a un balneario para disfrutar. Entre las siete mujeres sabias, una dijo: «Hermanas, vosotras y yo no deberíamos ir a parques pintorescos para participar en entretenimientos mundanos como esa gente. En lugar de eso, vayamos juntas a disfrutar del osario».

Las otras mujeres dijeron: «Ese lugar está lleno de cadáveres en descomposición. ¿Para qué es bueno un lugar así?».

La primera mujer dijo: «Hermanas, simplemente vayamos. Allí hay cosas muy buenas».

Cuando llegaron al bosque, la mujer señaló a un cadáver y dijo a las otras mujeres: «El cadáver está aquí, ¿a dónde ha ido la persona?».

Las mujeres atestiguaron la verdad y realizaron la Vía. Cuando miraron al cielo, flores celestiales cayeron a su alrededor y una voz las alabó diciendo: «Excelente, excelente».

La mujer dijo: «¿Quién nos está alabando en medio de la lluvia de flores que cae del cielo?».

La voz del cielo dijo: «Soy Indra«. (2) Debido a que veo que las mujeres sagradas realizan la Vía, junto con mis asistentes vine y esparcí una lluvia de flores».

También dijo a las mujeres sabias: «Solo ruego a las mujeres sagradas que, si necesitáis algo, yo podría proporcionároslo hasta el final de vuestras vidas».

La mujer dijo: «En mi casa las cuatro ofrendas materiales y las siete joyas están completamente provistas. (3) Solo quiero tres clases de cosas. Primero, quiero un árbol sin raíces. Segundo, quiero una porción de tierra sin norte ni sur. (4) Tercero, quiero un valle donde los gritos no tengan eco».

Indra dijo: «Tengo todas las cosas que podrías querer, pero esas tres cosas ciertamente no las tengo. Me gustaría ir junto con vosotras, mujeres sagradas, y discutir esto con el Buda».

Juntos fueron a ver al Buda y le preguntaron sobre este asunto.

El Buda dijo: «Indra, ninguno de los grandes arhats entre mis discípulos puede descifrar el significado de esto. Solo los grandes bodhisattvas comprenden este asunto».

 

Entonces el maestro Dōgen dijo: Los grandes śrāvakas no conocen el significado de la bodhi insuperable del Tathāgata (el despertar total). (5) Solo los bodhisattvas que no se involucran en cálculos obtienen ventaja (es decir, comprenden el significado) y dejan ir la ventaja.

Si bien esto es así, yo, Kōshō, digo en nombre de Indra: ¿Queréis un árbol sin raíces? El ciprés del jardín lo es. (6) Si no podéis utilizar eso, levantad este bastón y decid: «Esto lo es exactamente».

¿Queréis una tierra sin norte ni sur? Es el osario. Si no podéis utilizar eso, el mundo entero en las diez direcciones lo es.

¿Queréis un valle donde los gritos no hagan eco? Gritad: «¡Hermanas!» a las siete mujeres sabias. Si las mujeres responden, decidles inmediatamente: «Os he dado un valle sin ecos». Si no responden, decidles: «Después de todo, no hay eco».

 

(Traducido de: véase Libros Recomendados «Eihei Kōroku. Dōgen’s Extensive Record. Leighton & Okumura»). (7)

Esta traducción está dedicada a la memoria de nuestra querida hermana en el Dharma Ho Shin María Jesús 🙏🏽

Las siete mujeres sabias y el grito sin eco · Eihei Kōroku
Foto de Hannah McBride en Unsplash

– Notas –

(1)

«Las siete mujeres sabias» procede de una historia sobre Śākyamuni en el texto de la transmisión de la lámpara denominado «Colección de la esencia de la lámpara del Dharma continuo» (Shūmon Rentō Eyō en japonés), publicado en 1189. Dōgen citó muchas historias de este texto en su colección de trescientos kōans, Mana Shōbōgenzō. Véase: [Dōgen and the Kōan Tradition: A Tale of Two «Shōbōgenzō» Texts, Steven Heine, (Albany: State University of New York Press, 1994)].

(2)

Indra (Taishaku Ten en japonés) es la deidad india de la tierra que actúa como un guardián del Dharma.

(3)

Las cuatro ofrendas materiales son comida, ropa, ropa de cama y medicina. Las siete joyas son oro, plata, lapislázuli, cristal, ágata, rubí y cornalina.

(4)

«Norte y sur» es literalmente «yin y yang», o «sombra y luz», pero normalmente se utiliza para referirse al norte y al sur cuando se aplica a la tierra.

(5)

Los «Śrāvakas» son discípulos de un buda que estudian las enseñanzas pero, desde la perspectiva Mahāyāna, se centran en la iluminación personal más que en la universal.

(6)

«El ciprés del jardín» fue la respuesta del gran maestro Zhaozhou a la pregunta de un monje sobre el significado supremo: «¿Cuál es el significado de que el ancestro Bodhidharma viniese del oeste?». Este diálogo es comentado por Dōgen en los discursos en la sala del Dharma número 433 «El significado del ciprés» y número 488 «Un canto por el ciprés», y en el caso número 45 «El tocón del ciprés de Zhaozhou» del volumen 9.

También aparece como caso 47 del Shōyōroku y como caso 37 del Mumonkan. Véase: [Book of Serenity, Cleary, págs. 197–200 y Unlocking the Zen Kōan, Cleary, págs. 167–169 ó Gateless Barrier, Aitken, págs. 226–230. En castellano hay por ejemplo esta edición del Mumonkan de José J. de Olañeta, Editor].

(N. del T.) Dōgen también trata esta historia en la shōsan (reunión informal) número 9 «El significado del pino verde» del volumen 8 del Eihei Kōroku.

(7)

Nota adicional (N. del T.)

Está disponible, para facilitar su lectura, el archivo PDF con los Discursos en la Sala del Dharma del Eihei Kōroku traducidos en este sitio web hasta ahora. Este archivo se puede descargar en la sección de «Recursos Zen · Textos Zen», haciendo clic en este enlace.

Agradecemos de antemano cualquier comentario, sugerencia y/o notificaciones sobre erratas. Muchas gracias a todos los lectores.

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