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Eihei Kōroku Volumen 5

Mantener las facultades agudas y claras

Mantener las facultades agudas y claras

383. Discurso en la Sala del Dharma (Eihei Kōroku, Volumen 5)

 

Como recompensa por las semillas de prajñā plantadas en vidas anteriores, hemos nacido en el continente del sur, y hemos encontrado el Dharma del Buda. Sabemos claramente que no tenemos obstáculos, y tenemos afinidad con el Dharma. Nuestro único pesar sería no practicar, y no haber alcanzado aún la realización verificada. No practicar quiere decir no haber descartado aún la fama y el beneficio, y tener apegos a nosotros mismos y a nuestros cargos. En la India y en China, los budas y ancestros rechazaron rápidamente la fama y el beneficio, abandonándose a sí mismos y a sus cargos para siempre, y se comprometieron con la Vía con mente única. No cometieron ninguna transgresión ni falta. Por eso completaron el Dharma del Buda.

Deberíais saber que entre los practicantes de la Era del Dharma Verdadero y los de la Era del Dharma Aparente ya había una diferencia en el logro del Dharma por parte de esos practicantes. (1) Quinientos años después [de Śākyamuni] ya había la diferencia entre la fuerza de la liberación [de la Era del Dharma Verdadero] y la fuerza del samādhi [que permanecía en la Era Aparente]. Además, ahora nos encontramos en la Era del Dharma Final y sus condiciones degeneradas, así que aunque actuemos diligente y valientemente, intentando salvar nuestras cabezas del fuego, me temo que no podremos igualar a la gente de las Eras del Dharma Verdadero y el Dharma Aparente. En la India, justo en las Eras del Dharma Verdadero y el Dharma Aparente, ya había quienes completaron el Dharma y quienes no, dependiendo de su diligencia o su ausencia. Al considerar este remoto país en la actual Era del Dharma Final, entre las Eras Verdadera y Aparente y nuestra época, las facultades de los humanos están tan distantes como el cielo de la tierra.

Al considerar nuestra propia situación resultante del pasado, la gente de la India, el centro [de la enseñanza], y la de nuestro propio país, son tan difíciles de comparar como el oro y la arena. Sin embargo, no tenemos obstáculos importantes, y hemos recibido conexiones superiores [con la enseñanza]. Con humildad, no deberíamos aflojar ni retroceder. Tal no aflojar ni retroceder implica hacer un esfuerzo diligente. Ser diligente quiere decir no buscar la fama ni el beneficio, y no tener apegos a los sonidos y colores.

Por tanto, no deberíamos considerar las palabras y frases de Confucio ni de Laozi, y no deberíamos estudiar el Śūraṅgama ni las escrituras de la Completa Iluminación. (2) Mucha gente contemporánea considera que el Śūraṅgama y los Sutras de la Completa Iluminación se encuentran entre aquellos en los que se basa la tradición Zen. Pero al maestro Dōgen siempre le desagradaron. (3) Deberíamos estudiar exclusivamente las expresiones procedentes de las actividades de los budas y ancestros desde la época de los siete budas honrados por el mundo hasta el presente. Si no nos ocupamos de las actividades de los ancestros de Buda, y nos esforzamos en vano en el mal camino de la fama y el beneficio, ¿cómo podría ser esto estudiar la Vía? Entre el Tathāgata Honrado por el Mundo, el maestro ancestral Mahākāśyapa, los veintiocho ancestros de la India, las seis generaciones [de ancestros] en China, Qingyuan y Nanyue [Huairang], ¿cuáles de estos maestros ancestrales utilizaron alguna vez el Śūraṅgama o el Sutra de la Completa Iluminación y los consideraron como el tesoro de la visión del verdadero Dharma y la maravillosa mente del nirvāṇa? Es más, ¿qué maestros ancestrales habrían probado la saliva de Confucio o Laozi, y la convirtieron en el dulce rocío de los ancestros de Buda? Ahora es muy erróneo que muchos monjes de la Gran China de los Song a menudo comenten la expresión : «Las tres enseñanzas son como una sola». (4) Qué penoso es que en la Gran China de los Song el Dharma del Buda se haya debilitado y haya sido barrido por el suelo. A todos los antiguos respetables les disgustaba la comparación entre Laozi y el Honrado por el Mundo. Hoy en día, todos los monjes comentan que el Tathāgata y Laozi son uno y lo mismo. Deberíamos saber que en la época actual, debido a que no hay gente honorable, ha surgido tal calamidad.

Hermanos, si queréis leer sutras, deberíais seguir las enseñanzas de las escrituras recomendadas por Caoxi [el sexto ancestro, Dajian Huineng], tales como el Sutra del Loto, el Mahāparinirvāṇa y el Prajñā [Pāramitā]. ¿De qué sirven los sutras no recomendados por Caoxi? ¿Por qué son inútiles? La gente antigua abrió los sutras y los comentarios simplemente por el bien del despertar. La gente moderna abre los sutras y los comentarios meramente por motivo de la fama y el beneficio. Los budas exponen los sutras para permitir que todos los seres vivos alcancen el despertar. Cuando la gente moderna abre los sutras de los budas solo por motivo de la fama y el beneficio, ¡cuán enormemente se opone a la intención de los budas!

No es necesario decir que comparar el pensamiento cortoplacista con el estudio extenso y el amplio conocimiento es verdaderamente una tontería extrema. Afortunadamente, hemos escapado de convertirnos en funcionarios gubernamentales o de seguir vocaciones mundanas, y hemos dejado el hogar para convertirnos en monjes. Por tanto, no busquéis ni deseéis los sonidos y colores o la fama y el beneficio. Si perseguimos los sonidos y colores, esto es vergonzoso para los que abandonaron el hogar. Los objetos del sonido y del color son la base de los cinco deseos de los sentidos. Nunca permitáis que las facultades de los cinco sentidos se complazcan y entren en los cinco deseos.

¿No veis que el Honrado por el Mundo dijo? «Vosotros, bhikṣus, ya permanecéis en los preceptos. Refrenad las cinco facultades y no os permitáis complacer y entrar en los cinco deseos. Por ejemplo, esto es como una persona que cuida un buey, sujetando un bastón y vigilando para que nunca rompa los plantones en los campos de los demás. Si complacemos a los cinco sentidos, entonces los cinco deseos simplemente crecerán más allá de todo límite, e irán más allá de todo control». (5)

Por tanto, los descendientes de los ancestros del Buda no se deberían conducir por los malos caminos de los sonidos y los colores o de la fama y el beneficio. No conducirse hacia los sonidos y colores quiere decir que deberíais descartar inmediatamente la fama y el beneficio, y mantener las cinco facultades agudas y claras. Ser agudo y claro quiere decir que en cuanto oímos que deberíamos descartar la fama y el beneficio y que deberíamos descartar el egocentrismo, inmediatamente los descartamos. Se puede decir que tales practicantes despliegan un gran desempeño y tienen cualidades superiores. A las personas que aún no pueden ser así se les llama recipientes inferiores. Siendo este el caso, ¿cómo podemos cuidar un buey? ¿Cómo es el bastón? ¿Cómo son los plantones? ¿Cómo es nuestra vigilancia? ¿Y cómo es el maestro de los plantones? La gente mundana ciertamente no sabe esto; solo es correctamente transmitido por los ancestros del Buda.

Este bastón está ahora en las manos de Eihei; a veces vertical, a veces horizontal, lo mantengo en alto y sigo vigilando. Además os pregunto, ¿sois capaces de cuidar al buey?

Después de una pausa, Dōgen dijo: Tengo este bastón de monje, y me sigue cuando como arroz y cuando entro en la sala para dar discursos en la sala del Dharma. En cuanto golpeo los rostros de uno mismo y de los demás, en los reinos humano y celestial toda separación es trascendida.

 

(Traducido de: véase Libros Recomendados «Eihei Kōroku. Dōgen’s Extensive Record. Leighton & Okumura»). (6)

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– Notas –

(1)

La «Era del Dharma Verdadero» y la «Era del Dharma Aparente» se refieren a la teoría histórica de la degeneración en tres etapas del Dharma de Buda, una teoría popular en la época de Dōgen. Muchos de los contemporáneos de Dōgen creían que estaban en la «Era del Dharma final» (mappō), en la que la práctica y la iluminación eran imposibles. Dōgen se refiere a esta teoría, por ejemplo, en el discurso en la sala del Dharma número 182 «Viendo al Buda como un tejero». En un escrito temprano, el Bendōwa, en respuesta a una de las preguntas (la número 15), Dōgen dice claramente que «en la verdadera enseñanza del Mahāyāna no hay distinción entre Dharma verdadero, aparente y final, y se dice que que todos los que practiquen alcanzarán la Vía». Véase: [The Wholehearted Way, Okumura and Leighton, pág. 37]. En este discurso en la sala del Dharma, Dōgen se está refiriendo a la teoría mappō para alentar a sus monjes, pero sin embargo no dice que sea imposible realizar la Vía en tal era.

(2)

Aunque el propio Dōgen cita a veces a Confucio o a Laozi, aquí Dōgen está enfatizando la diferencia entre el Budismo y el Confucianismo o el Taoísmo. Dōgen también cita ocasionalmente el Śūraṅgama, o el Sutra de la Completa Iluminación. Sin embargo, distingue entre los maestros estudiosos, que dependen de los sutras, y las enseñanzas basadas en la experiencia de la práctica-despertar.

(3)

Estas dos frases son una nota añadida al texto por Gien, el recopilador del volumen 5. Aunque citó ocasionalmente estos dos sutras, en alguno de sus primeros escritos, Dōgen los critica directamente por poco fiables y apócrifos. En el Hōkyōki, el escrito de Dōgen sobre su estudio en China con Tiantong Rujing, Dōgen cuestiona la autenticidad de estos dos sutras, y Rujing está de acuerdo, diciendo que fueron escritos en China. Basándose en el conocimiento histórico moderno, los estudiosos ahora están de acuerdo, Véase: [Dōgen’s Formative Years in China, Kodera, sec. 6, págs. 121, 175–176]. Sin embargo, en el ensayo Shōbōgenzō Tembōrin (Girando la rueda del Dharma), Dōgen dice que aunque estos sutras sean espurios, debido a que han sido comentados por ancestros del Buda genuinos, se convierten en material útil como tratado del Dharma, al igual que las tejas y los guijarros. Véase: [Enlightenment Unfolds, Tanahashi, pág. 197].

(4)

En la China de los Song, como el Budismo estaba apoyado por la corriente mayoritaria, muchos budistas enfatizaron la cooperación de la tres tradiciones religiosas. Esta actitud fue transmitida a Japón por otros maestros en la época de Dōgen, pero éste enfatizó la singularidad del Budismo. En nuestras época moderna de globalización y pluralismo religioso, uno bien podría cuestionar la actitud que Dōgen expresa aquí, que quizás era apropiada en tanto que alentaba el énfasis en la práctica de sus discípulos monjes en Eiheiji.

(5)

Esta cita es del Sutra del Último Discurso de Buda. Véase: [The Sutra of the Teaching Left by the Buddha, Phillip Karl Eidmann, trad., (Osaka: Koyata Yamamoto, 1952), sección 2, págs. 3–4].

(6)

Nota adicional (N. del T.)

Está disponible, para facilitar su lectura, el archivo PDF con los Discursos en la Sala del Dharma del Eihei Kōroku traducidos en este sitio web hasta ahora. Este archivo se puede descargar en la sección de «Recursos Zen · Textos Zen», haciendo clic en este enlace.

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