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Eihei Kōroku Volumen 5

La sabiduría no es la Vía

La sabiduría no es la Vía

381. Discurso en la Sala del Dharma (Eihei Kōroku, Volumen 5)

 

El Dharma del Buda no es algo que pueda ser comprendido dependiendo de la brillantez y la aguda sabiduría. Así mismo, no puede ser sustentando pacientemente por aquellos que carecen de brillantez o de aguda sabiduría. Si aquellos de aguda sabiduría fuesen recipientes de la Vía, Śāriputra no podría haber alcanzado el primer fruto, la entrada en la corriente, por asistir a la exposición de Aśvajit. (1) Es más, incluso después de que Śāriputra alcanzase el estado de arhat, no fue capaz de dar la ordenación de monje a Śrivati. (2) Cuando Śāriputra tenía solo ocho años, ya había superado a todos los maestros del debate filosófico.

Por ello, como dice un verso: «Todos los seres vivos, exceptuando únicamente al Buda Honrado por el Mundo, cuando se les compara con Śāriputra solo pueden llegar a un dieciseisavo de su sabiduría y erudición». (3)

En una ocasión, al ver la digna presencia y refinada elegancia de Aśvajit, Śāriputra le preguntó: «¿Quién es tu maestro?, ¿de quién eres discípulo?».

Aśvajit respondió: «El Príncipe Siddhartha abandonó el nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte; abandonó el hogar para practicar la Vía y alcanzó el supremo y perfecto despertar. Él es mi maestro».

Śāriputra volvió a preguntar: «¿Qué Dharma expone tu maestro?».

Él respondió: «Yo soy como un niño pequeño, que solo ha estudiado los preceptos durante poco tiempo. ¿Cómo podría expresar la verdad definitiva del significado supremo de lo que él expone ampliamente?»

Śāriputra dijo: «Entonces explica los puntos esenciales de forma simplificada».

Aśvajit dijo: «Todos los fenómenos surgen según las condiciones. Su enseñanza expone las causas y condiciones [de los fenómenos]. Estos fenómenos y condiciones pueden ser extinguidos. Mi maestro lo expone así». Al haber escuchado esto, Śāriputra alcanzó el primer fruto de la entrada en la corriente.

Cuando Aśvajit había salido esa mañana, el Buda le había dicho: «La que conocerás hoy será una persona brillante. Deberías exponer el Dharma de forma simplificada». Por lo que Aśvajit expuso de forma condensada tres de las cuatro nobles verdades. Que todos los dharmas surgen de condiciones es la verdad del sufrimiento. Su Dharma exponiendo las causas y condiciones es la verdad de la combinación [de las condiciones que conducen al sufrimiento]. Que los dharmas junto con las condiciones se extinguen es la verdad de la cesación [del sufrimiento].

Después de escuchar esto, Śāriputra regresó a donde estaba. Maudgalyāyana se presentó primero para conocerlo, y entonces dijo: «Has alcanzado el dulce rocío. Yo también quiero probarlo». (4) Entonces, Śāriputra le explicó lo que había oído. Maudgalyāyana escuchó esto y también alcanzó el primer fruto.

Todos deberíais saber que Aśvajit salvó a Śāriputra, lo cual es un testimonio del Dharma del Buda. Queda claro que dentro del Dharma del Buda, la sabiduría y el vasto aprendizaje no son de importancia primordial.

 

Cuando el Honrado por el Mundo se encontraba en el Jardín del Bambú en Venuvana Vihāra (monasterio) en Rājagṛha, había una persona adinerada en la ciudad de Rājagṛha cuyo nombre era Śrivati. (5) Tenía cien años de edad. Al oír que el mérito y la virtud de abandonar el hogar eran inconmensurables, pensó para sí mismo: «¿Por qué no debería dejar el hogar y practicar la Vía del Dharma del Buda?». Inmediatamente se despidió de su esposa e hijos, de sus sirvientes y de todos los parientes mayores y menores de su núcleo familiar, diciendo que quería abandonar el hogar. Estaba viejo y senil, y no había nadie entre los mayores o menores de su casa que no estuviese asqueado y cansado de él. Habían menospreciado y ridiculizado lo que decía, y nunca le obedecían. Al oír que quería abandonar el hogar, todos se alegraron y dijeron: «Deberías marcharte pronto. ¿Por qué te retrasas? Ahora es el momento justo».

Śrivati se marchó de su casa y fue al bosquecillo de bambú, deseando conocer al Honrado por el Mundo, para averiguar cómo convertirse en un monje que abandona el hogar. Después de llegar al bosquecillo de bambú, le preguntó a muchos bhikṣus: «El Buda, Honrado por el Mundo, gran sabio, el gran compasivo que beneficia ampliamente a los seres humanos y celestiales, ¿dónde está ahora?».

Un bhikṣu respondió: «El Tathāgata, Honrado por el Mundo, fue a algún lugar para enseñar y beneficiar a otros, por eso no está aquí».

Śrivati preguntó de nuevo: «El siguiente después del Buda, gran maestro, ¿quién más aquí sería el sabio mayor?».

El bhikṣu señaló al venerable Śāriputra. Entonces Śrivati se dirigió a Śāriputra, arrojó su bastón, hizo postraciones y dijo: «Venerable, permíteme abandonar el hogar». Entonces Śāriputra miró a esta persona y pensó que estaba envejecido y carente en tres aspectos: no podía estudiar, no podía hacer meditación sentada y no podía ayudar en muchos asuntos. Por ello, Śāriputra le dijo: «Deberías marcharte. Eres viejo, con demasiados años para ser capaz de convertirte en alguien que abandona el hogar».

Luego Śrivati se dirigió a Mahākāśyapa, Upāli, Aniruddha y, por orden de antigüedad, visitó a quinientos grandes arhats, todos los cuales le preguntaron: «¿Previamente le has preguntado a alguien más o no?».

Él respondía: «Previamente me dirigí al Honrado por el Mundo, pero no estaba allí. Luego me dirigí al Venerable Śāriputra».

Ellos preguntaron: «¿Qué dijo?».

Respondió: «Me dijo: ‘Eres viejo, con demasiados años para ser capaz de convertirte en alguien que abandona el hogar’».

Los bhikṣus dijeron: «Śāriputra es preeminente en sabiduría, y no te dio permiso». Nosotros tampoco te damos permiso. Esto es como cuando un hábil doctor diagnostica claramente una enfermedad del hígado [incurable], y renuncia a tratarla. Otros doctores jóvenes también bajarían sus brazos, reconociendo claramente que el paciente tenía signos incuestionables de una enfermedad fatal».

Puesto que Śāriputra, en su gran sabiduría, no lo permitió, así también los otros bhikṣus no lo permitirían. Śrivati buscó a muchos bhikṣus, pero no pudo convertirse en un monje que abandona el hogar. Entonces se marchó del bosquecillo de bambú y se sentó en la entrada de la puerta del templo, llorando con tristeza y disgusto. Gritó y se lamentó: «Desde que nací nunca he cometido ninguna gran mala acción. ¿Por qué me prohíben particularmente que me convierta en alguien que abandona el hogar?» Upāli había sido un humilde barbero; Sunita había limpiado excrementos de las letrinas; Aṅgulimālya había asesinado a innumerables personas; Dāsaka había sido una persona despreciable y miserable [un antiguo esclavo]. Todas estas personas pudieron convertirse en alguien que abandona el hogar. ¿Debido a qué crimen se me impide convertirme en alguien que abandona el hogar?».

Cuando Śrivati dijo esto, el Honrado por el Mundo apareció ante él, emitiendo un brillante resplandor. Los magníficos adornos de sus marcas de budeidad se podían comparar al excelso carruaje de siete joyas de Indra, el rey del Cielo Trayastriṃśāḥ. El Buda le preguntó a Śrivati: «¿Para qué has venido?».

En ese momento, esta persona rica escuchó la voz de Brahma, y su corazón fue reconfortado y bailaba de alegría, como un niño que se encuentra con su padre. Con cinco partes del cuerpo tocando el suelo, hizo postraciones al Buda. (6) Entonces Śrivati lloró y dijo al Buda: «Todos los seres sensibles, incluyendo a los asesinos, los ladrones, los mentirosos, los que calumnian y los de clase más baja, son todos capaces de abandonar el hogar. ¿Por qué crimen solo a mí se me prohíbe convertirme en alguien que abandona el hogar en el Dharma del Buda? Debido a que soy viejo y senil, tanto los viejos como los jóvenes de mi casa no me respetan. Si no puedo convertirme en alguien que abandona el hogar en el Dharma del Buda, cuando regrese a mi propia casa, ciertamente no me aceptarán. ¿A dónde puedo ir? Ahora debo definitivamente concluir mi vida aquí mismo.

Entonces el Buda le dijo a Śrivati: «¿Quién fue el que levantó sus manos al cielo y decidió que, mientras algunas personas podían convertirse en alguien que abandona el hogar, esta persona no podía debido a su avanzada edad?».

El adinerado Śrivati dijo: «Honrado por el Mundo, tú eres la persona de sabiduría suprema entre los dirigentes que hacen girar la rueda del Dharma, pero el segundo tras el Buda entre los maestros principales del mundo es el venerable Śāriputra, y él no me permitirá abandonar el hogar en el Dharma del Buda».

Entonces el Honrado por el Mundo, con gran compasión, reconfortó e instruyó a Śrivati, al igual que un padre compasivo reconforta e instruye a un hijo filial. Buda le dijo: «No estés afligido ni desolado. Ahora te permito que te conviertas en un monje que abandona el hogar. Śāriputra no es alguien que se comprometiese diligentemente con prácticas ascéticas durante tres kalpas asaṃkhya, o que practicase el mérito durante cientos de kalpas. Śāriputra no emprendió difíciles prácticas vida tras vida, tales como cortarse la cabeza o quitarse los ojos, o hacer ofrendas de su médula, cerebro, sangre, carne, piel, huesos, brazos, piernas, orejas o nariz. Śāriputra no arrojó su cuerpo a un tigre hambriento, ni entró a una pira de fuego, ni tuvo mil clavos clavados en su cuerpo, ni grabó su cuerpo con mil lámparas. (7) Śāriputra no ofreció países y ciudades, su esposa e hijos, sirvientes y esclavos, caballos y elefantes, o siete joyas. Śāriputra no hizo ofrendas a ochenta y ocho mil budas en los antiguos kalpas asaṃkhya, no hizo ofrendas a noventa mil budas en los kalpas asaṃkhya intermedios, y no hizo ofrendas a cien mil budas honrados por el mundo en los últimos kalpas asaṃkhya. No abandonó entonces su hogar, ni mantuvo los preceptos, ni cumplió la perfección de la conducta ética. Śāriputra no es libre de custodiar el Dharma. ¿Cómo podría juzgar y declarar que una persona podría abandonar el hogar, y otra persona no puede abandonar el hogar debido a su avanzada edad? Yo soy la única persona que es libre de custodiar el Dharma. Solo yo conduzco el vehículo enjoyado de las seis perfecciones, me pongo la armadura de la paciencia, me siento en el asiento vajra bajo el árbol bodhi, venzo la hostilidad del rey de los demonios, y solo yo alcanzo la Vía del Buda. Nadie es igual a mí. Viniste para seguirme. Te convertiré en un monje que abandona el hogar».

De este modo, el Honrado por el Mundo reconfortó e instruyó a Śrivati de diversas maneras. Su aflicción y desolación fueron eliminadas, y su corazón se alegró enormemente. Entonces fue detrás del Buda y entró en el monasterio de Buda, y Buda hizo que Maudgalyāyana le diese la ceremonia para convertirse en un monje que abandona el hogar.

¿Cuál es la razón de que los seres sensibles encajen con la afinidad para recibir la ordenación de monje? Si alguien tiene afinidad con Buda, nadie más es capaz de ordenarlo. Si tienen afinidad con otro, Buda no puede ordenarlos. Si alguien tiene afinidad con Śāriputra, entonces Maudgalyāyana, Mahākāśyapa, Aniruddha, Śābira u otros discípulos no son quienes para dar a esa persona la ordenación de monje. Al extender esto según la afinidad de la persona, otras personas no les dan la ordenación de monje.

En ese momento, Maudgalyāyana también pensó: «Esta persona es extremadamente vieja y senil. Las tres cuestiones de recitar sutras, sentarse en meditación y ayudar en los asuntos son completamente imposibles para él. Y, sin embargo, Buda, el soberano del Dharma, ha ordenado que a Śrivati se le diese la ordenación de alguien que abandona el hogar, por lo que esto no podría ser inapropiado. Por tanto, le permitiré que abandone el hogar y reciba los preceptos completos. En vidas anteriores, esta persona ya ha plantado semillas de afinidad para esta ordenación, y ya ha tragado el anzuelo del Dharma como un pez que traga un anzuelo y definitivamente dejará el hogar».

Śrivati debe haber practicado y acumulado ya muchas buenas virtudes. Día y noche practicó diligentemente, leyendo y recitando los sutras, el vinaya y el abhidharma, penetrando profundamente el tesoro de los sutras.

 

Todos deberíais saber que la gran sabiduría de Śāriputra no podía igualar las virtudes de los budas. (8) Claramente comprendemos que, en última instancia, no podemos comparar la gran sabiduría de Śāriputra con el Buda Honrado por el Mundo. Además, la gente necia de hoy en día buscan unas cuantas palabras y expresiones de los antiguos escritos o dichos e intentan convertirlas en semillas de sabiduría, pero en última instancia no pueden encontrarse con la transmisión singular y el señalamiento directo de los budas y ancestros. Ni siquiera utilizando la sabiduría de Śāriputra se puede alcanzar esto, así que cuánto más con la sabiduría de otras personas. Si incluso los que buscan con sabiduría no pueden encontrarse esto, ¿cómo podrían los que buscan con semillas de opiniones patas arriba alcanzar alguna vez la gran Vía de los ancestros del Buda?

Hermanos de esta montaña, no os equivoquéis, no os confundáis. ¿No veis que un anciano dijo: «La mente no es Buda, la sabiduría no es la Vía». (9) Gran asamblea, ¿queréis comprender claramente este asunto?

Después de una pausa, Dōgen dijo: El Dharma para los monjes es no irse a la cama antes que vuestro maestro.

 

(Traducido de: véase Libros Recomendados «Eihei Kōroku. Dōgen’s Extensive Record. Leighton & Okumura»). (10)

La sabiduría no es la Vía · Eihei Kōroku
Śāriputra de Myanmar (Birmania), siglo XIX, madera tallada lacada y dorada con vidrio, Academia de Artes de Honolulu.

Foto de dominio público.

– Notas –

(1)

Śāriputra, uno de los diez grandes discípulos del Buda, conocido especialmente por su sabiduría, se convirtió por primera vez en discípulo del Buda Śākyamuni gracias al ver al Anciano Aśvajit (Assaji en Pali) yendo en ronda de mendicidad. Aśvajit era uno de los cinco compañeros de Gautama durante sus prácticas ascéticas que más tarde se convirtieron en los primeros discípulos del Buda. Aunque Aśvajit no era particularmente conocido por su sabiduría, Śāriputra se quedó profundamente impresionado por su digno porte durante su ronda de mendicidad y le preguntó quién era su maestro. La entrada en la corriente es el primer fruto, o resultado de la práctica, en el camino del arhat. Para esta historia, véase: [Great Disciples of the Buddha: Their Lives, Their Works, Their Legacy, Nyanaponika Thera and Helmuth Hecker (Boston: Wisdom Publications, 1997), págs. 6–8].

(2)

Śrivati era un hombre rico que solicitó convertirse en monje. Pero como ya tenía más de cien años, Śāriputra lo rechazó. El carácter do en el texto, que se refiere a tokudo, u ordenación de monje, significa literalmente «salvar».

(3)

Este dicho sobre la sabiduría y el conocimiento de Śāriputra, y la subsiguiente historia sobre Śāriputra y Aśvajit, y sobre Maudgalyāyana que lo escucha de Śāriputra, son del Comentario de Nāgārjuna sobre el capítulo 11 del Mahāprajñāpāramitā Sūtra (Dazhidulun en chino).

(4)

«Dulce rocío» es una expresión para el nirvāṇa, o la enseñanza que conduce al nirvāṇa.

(5)

Esta historia sobre Śrivati es de uno de los sutras Jātaka, o del Sutra sobre las Causas y Condiciones de los Sabios y los Necios, traducidos al chino por Huijue. Quizás Dōgen está citando estas historia tan extensamente para compartir algunos de los materiales de la nueva copia del Tripitaka de Eiheiji; véanse los discursos en la sala del Dharma número 361 «Los beneficios del cumplimiento del Tripitaka» y número 362 «Los diez mil picos brillan con el Tripitaka dorado».

(6)

Las cinco partes del cuerpo que tocan el suelo en tales postraciones son las rodillas, los codos y la frente.

(7)

Todas estas acciones representan autosacrificios de Śākyamuni en sus vidas anteriores. Por ejemplo, uno de los relatos del Jātaka sobre sus vidas pasadas describe a un príncipe que arrojó su cuerpo a un barranco para alimentar a una tigresa hambrienta y sus cachorros. Véase: [Once the Buddha Was a Monkey: Ãrya Śūra’s Jātakamala, Peter Khoroche, trad., (Chicago: University of Chicago Press, 1989), págs. 5–9]. Esta sección completa sobre los hechos pasados que Śāriputra no había practicado, finalizando con «Solo yo conduzco el vehículo enjoyado de las seis perfecciones» está eliminada en la versión del Eihei Kōroku de Manzan.

(8)

Aquí comienza el comentario de Dōgen sobre la historia precedente de un sutra.

(9)

«La mente no es Buda, la sabiduría no es la Vía» es un dicho de Nanquan utilizado como caso 34 del Mumonkan. Véase: [Unlocking the Zen Kōan, Cleary, págs. 158–160 ó Gateless Barrier, Aitken, págs. 208–212].

(N. del T.) Sobre esta expresión puedes leer el discurso en la sala del Dharma número 323 «Esta misma mente haciendo muescas en el barco». También es el Caso 11 de las Charlas, preguntas y respuestas de Zhaozhou [Jōshū].

(10)

Nota adicional (N. del T.)

Está disponible, para facilitar su lectura, el archivo PDF con los Discursos en la Sala del Dharma del Eihei Kōroku traducidos en este sitio web hasta ahora. Este archivo se puede descargar en la sección de «Recursos Zen · Textos Zen», haciendo clic en este enlace.

Agradecemos de antemano cualquier comentario, sugerencia y/o notificaciones sobre erratas. Muchas gracias a todos los lectores.

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