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Eihei Kōroku Volumen 4

Los leones rugientes no temen la decepción

Los leones rugientes no temen la decepción

314. Discurso en la sala del Dharma (Eihei Kōroku, Volumen 4)

 

He aquí una historia. Un día, el Maestro Nacional Dazheng [Nanyang Huizhong] llamó a su asistente. El asistente respondió. El maestro nacional lo llamó así tres veces, y cada vez el asistente respondió. El maestro nacional dijo: «Pensaba que te había decepcionado, pero eres tú quien me ha decepcionado a mí». (1)

El maestro Dōgen dijo: El maestro nacional llamó tres veces, y el asistente respondió tres veces. Un buda y un demonio disciernen la secuencia de los hechos, y tanto el perro como Zhaozhou no tienen naturaleza de Buda. Que yo te decepcione a ti significa que no me convierto en una de las diez mil cosas. Que tú me decepciones a mí significa que había pensado que la barba del bárbaro era roja, pero hay también un bárbaro de barba roja.

Si bien esto es así, ¿desearíais comprender por completo el asunto esencial del Maestro Nacional Nanyang?

Después de una pausa, Dōgen dijo: ¿Por qué cientos de miles de leones rugientes temerían a los viejos zorros salvajes en los reinos humano y celestial? 

 

(Traducido de: véase Libros Recomendados «Eihei Kōroku. Dōgen’s Extensive Record. Leighton & Okumura»). (2)

Los leones rugientes no temen la decepción · Eihei Kōroku
Esta cabeza de león de marfil, tallada en redondo, formaba probablemente parte de un mueble de lujo. Las piezas de marfil talladas como esta solían incrustarse en un marco de madera mediante técnicas de ebanistería y cola, y podían recubrirse con láminas de oro o incrustarse con piezas de vidrio o piedra de colores para crear un efecto deslumbrante de superficies relucientes y colores vivos. Las cuencas de los ojos están ahuecadas para acoger incrustaciones de materiales contrastantes, hoy perdidas. La boca, en pleno rugido, está abierta para mostrar los dientes. Los mechones de pelo alrededor del borde de la cabeza indican que el león tenía melena y, por lo tanto, se trata de un macho.

Es probable que la cabeza estuviera unida al resto del cuerpo del león mediante una clavija, insertada en el orificio taladrado en la parte posterior de la pieza. Los leones, que se asociaban con la realeza y con la diosa guerrera Ishtar, parecen haber sido representados con frecuencia en marfil y utilizados como soporte para elaboradas sillas o tronos. Se han hallado numerosas piezas grandes de marfil tallado que representan patas o cabezas de leones en los almacenes reales de Nimrud, la capital asiria, entre las que se incluyen varios ejemplares de la colección del Museo Metropolitano de Nueva York.

Cabeza de león tallada en redondo
Período: neoasirio
Fecha: aprox. siglos IX-VII a.e.c.
Mesopotamia, Nimrud (antigua Kalhu)
Cultura asiria


Dominio público · The Metropolitan Museum of Art

– Notas –

(1)

Esta historia sobre el maestro nacional es el caso 17 del Mumonkan. Véase: [Unlocking the Zen Kōan, Cleary, págs. 85–88 ó Gateless Barrier, Aitken, págs. 113–119. En castellano hay por ejemplo esta edición del Mumonkan de José J. de Olañeta, Editor].

(2)

Nota adicional (N. del T.)

Está disponible, para facilitar su lectura, el archivo PDF con los Discursos en la Sala del Dharma del Eihei Kōroku traducidos en este sitio web hasta ahora. Este archivo se puede descargar en la sección de «Recursos Zen · Textos Zen», haciendo clic en este enlace.

Agradecemos de antemano cualquier comentario, sugerencia y/o notificaciones sobre erratas. Muchas gracias a todos los lectores.

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