Los sonidos de la vacuidad
283. Discurso en la sala del Dharma (Eihei Kōroku, Volumen 4)
La resonancia de la mente debe ser simplemente la resonancia de la vacuidad. Lo que llamamos la resonancia de la mente es, de hecho, la resonancia de una campana. Si la campana de viento no suena, la mente no suena. ¿Cómo podemos llamar a esto los sonidos de la mente? (1)
(Traducido de: véase Libros Recomendados «Eihei Kōroku. Dōgen’s Extensive Record. Leighton & Okumura»). (2)

– Notas –
(1)
Este discurso en la sala del Dharma es una respuesta a una historia sobre Sanghānandi y Gayaśāta, los ancestros decimoséptimo y decimoctavo en el linaje ancestral indio tal y como se reconocen en el Zen. Después de oír la campana de viento de un templo, Sanghānandi le preguntó a Gayaśāta si era el viento o la campana lo que producía el sonido. Gayaśāta dijo que no era ni el viento ni la campana, sino la mente. Cuando Sanghānandi le preguntó qué era la mente, Gayaśāta dijo que ambos estaban tranquilos. Sanghānandi lo confirmó entonces como su único discípulo.
Esta historia procede de la Transmisión Jingde de la Lámpara (Keitoku Dentōroku), en la sección sobre Sanghānandi. Véase: [Transmission of the Lamp, Ogata, pág. 35]. En este discurso en la sala del Dharma, Dōgen discrepa de la descripción que hace Gayaśāta sobre la mente como resonancia. Dōgen también cita esta historia en el ensayo Shōbōgenzō Immo (Talidad). Véase: [Shōbōgenzō: Zen Essays by Dōgen, Cleary, págs. 49–55].
(2)
Nota adicional (N. del T.)
Está disponible, para facilitar su lectura, el archivo PDF con los Discursos en la Sala del Dharma del Eihei Kōroku traducidos en este sitio web hasta ahora. Este archivo se puede descargar en la sección de «Recursos Zen · Textos Zen», haciendo clic en este enlace.
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