Los preceptos del bodhisattva

Los 16 preceptos del bodhisattva (o votos del bodhisattva) · según Dōgen

En el Sutta-Nipata, uno de los más tempranos escritos budistas, el Buda Śākyamuni dice: «Aquel que posee la fuerza de la sabiduría, nacida de los preceptos morales y de la contención, quien es sereno en su mente y se deleita en la meditación, alerta y libre de apegos, liberado de la mente dormida y de los estimulantes, es llamado sabio por los sabios.» (Traducción de Saddhatissa, Curzon Press, 1985)

Buda está hablando de los tres elementos esenciales de práctica: sabiduría (prajñā), preceptos (śīla) y meditación (samādhi). Todas las tradiciones budistas incluyen estos tres principios de la práctica. Los budistas zen Sōtō siguen la enseñanza de Dōgen sobre estos tres puntos.

Preceptos (Śīla)

Guía para nuestra actitud básica respecto a la vida

Puesto que el budismo no es una religión popular, uno no nace budista. Para ser budista tomamos los votos, recibiendo los preceptos de Buda como una guía para nuestra vida. En el Shōbōgenzō Jukai (Recibiendo los preceptos) Dōgen dice: «En la India y en China, donde [el buddha-dharma] ha sido transmitido por budas y ancestros, debemos recibir los preceptos para entrar en el dharma. Sin recibir los preceptos, no podemos ser discípulo de los budas ni descendiente de los ancestros. Evitar malas acciones y conductas es en sí mismo estudiar el zen e investigar el dharma. El verdadero tesoro del ojo del dharma es idéntico a la importancia primaria de los preceptos».

Desde los tiempos del budismo temprano en la India, todos los budistas recibían los preceptos. Para ser monje budista se recibían los preceptos o reglas Vinaya – 250 preceptos para los monjes y 348 para las monjas. Los budistas laicos recibían cinco, ocho o diez preceptos. Los monjes budistas Mahāyāna en la India también recibían los preceptos Vinaya. La tradición monástica de los preceptos Vinaya continúa en el Sudeste asiático, Tíbet, China y Corea.

En China, los sutras de los preceptos tales como el Bonmokyō (El Sutra de la red de Brahma) prescribían preceptos de bodhisattva para las escuelas Mahāyāna. De acuerdo con el Zennen Shingi (Chanyuan Quinggui) los monjes zen chinos recibían ambos, los preceptos Vinaya y los de bodhisattva.

En Japón, a pesar de que aún existe una pequeña secta Vinaya, la mayoría de las escuelas budistas dejaron de transmitir los preceptos Vinaya hace más de mil años. En el siglo IX, Saichō, el fundador de la escuela Tendai, insistía en que los preceptos Hīnayāna eran inapropiados para un país Mahāyāna como Japón. De manera que, cuando Dōgen Zenji recibió la ordenación en la tradición Tendai, sólo recibió los preceptos de bodhisattva. Dōgen tuvo algunas dificultades en los monasterios chinos, puesto que no había recibido la ordenación Vinaya, pero cuando regresó a Japón, tal como se describe en el Shōbōgenzō Jukai (Recibiendo los preceptos), dio a sus discípulos solo los preceptos de bodhisattva. En la tradición del zen Sōtō, tanto monjes como laicos, reciben los 16 preceptos de bodhisattva que consisten en los Tres Refugios, los Tres Preceptos Puros y los Diez Preceptos Mayores. El significado de estos se encuentra en los comentarios de Dōgen Zenji en el Kyōjukaimon (Comentarios acerca de la enseñanza y transferencia de preceptos); Bonmokō-ryakusho, comentario de Kyōgō, y Zenkaishō, escrito por Banjin Dōtan en el siglo XVII.

Arrepentimiento

En la ceremonia de preceptos, primero recitamos el verso de arrepentimiento.

Todo mi pasado y karma adverso
Nacidos de la avidez, del odio y de la ilusión ilimitados
A través de cuerpo, palabra y mente,
Ahora los acepto totalmente.

En el Kyōjukaimon, Dōgen Zenji dice: «Según el testimonio de los budas y ancestros, el karma de su cuerpo, habla y mente ha quedado limpio y es puro. Ese es el poder del arrepentimiento».

Tres refugios

Tomamos refugio en los Tres Tesoros, recitando el verso de los Tres Refugios:

Tomo refugio en el Buda;
Tomo refugio en el Dharma;
Tomo refugio en la Sangha;
Tomo refugio en el Buda, honrado como el más elevado;
Tomo refugio en el Dharma, honrado como puro;
Tomo refugio en la Sangha, honrada como armoniosa.
He tomado completo refugio en el Buda;
He tomado completo refugio en el Dharma;
He tomado completo refugio en la Sangha.

En el Kyōjukaimon, Dōgen Zenji dice: «Cuando se toma refugio en el Buda, Dharma y Sangha, se es apto para recibir los grandes preceptos de todos los budas».

Tres Preceptos Puros

Los Tres Preceptos Puros y los comentarios de Dōgen Zenji al respecto son:

1. El precepto de aceptar todos los códigos morales: someterse a las leyes y códigos de todos los budas es la base de leyes y códigos de todos los budas.

2. El precepto de aceptar todos los actos buenos: el dharma del despertar último es la manera en que uno debería practicar por sí mismo y cuando guía a otros.

3. El precepto de aceptar y beneficiar a todos los seres vivos: uno debería trascender las distinciones entre seres ordinarios y sabios, y salvar a todos, a sí mismo y a otros.

El origen de los Tres Preceptos Puros está en el Bosatsu Yōrakukyo (El Sutra del collar del Bodhisattva). Se dice que los Tres Preceptos Puros se crearon para contener todos los preceptos Vinaya. En el Shōbōgenzō Shoaku-makusa (Evitando todos los actos de maldad) Dōgen escribe unos comentarios acerca de los preceptos de los Siete Budas, verso que aparece en el Dhammapada:

Al estudiar el despertar supremo escuchando las enseñanzas, practicando y verificando el fruto, lo encontramos profundo, distante y prodigioso. Escuchamos acerca del despertar último a través de las enseñanzas o a través de las escrituras. Al comienzo escuchamos decir que deberíamos evitar todo acto de maldad. Si no escuchamos que deberíamos evitar todo acto de maldad, no estamos escuchando el verdadero dharma de todos los budas, sino la enseñanza de los demonios.

Los Diez Preceptos Mayores

Luego recibimos los Diez Preceptos Mayores. Los preceptos van aquí acompañados por los comentarios de Dōgen Zenji en el Kyōjukaimon.

1. No matar:

Al no matar la vida, las semillas del buda se nutren y uno puede alcanzar la sabiduría de Buda. No mate la vida.

2. No robar:

Cuando la mente y los objetos son tal cual son, la puerta de la liberación permanece abierta.

3. No complacerse en la avidez sexual:

Cuando las tres ruedas de cuerpo, habla y mente son puras, no hay nada que desear. Todos los budas están caminando en el mismo sendero.

4. No decir falsedades:

Puesto que la rueda del dharma gira desde el comienzo, no hay ni demasiado ni poco. Cuando una gota de dulce rocío humedece a todos los seres, realidad y verdad son reveladas.

5. No vender licores embriagantes:

No traiga embriagantes. No los deje entrar. Es en verdad la gran luz de sabiduría.

6. No hablar de los errores de los otros:

En el buddha-dharma vamos juntos, compartimos el dharma juntos, realizamos la misma iluminación y practicamos juntos. No hable de los errores de los otros. No corrompa la vía.

7. No ensalzarse uno mismo ni difamar a otros:

Budas y ancestros alcanzaron la realización con todo el cielo y con la gran Tierra. Cuando manifiestan el gran cuerpo, no hay en el cielo ni dentro ni fuera. Cuando manifiestan el cuerpo del dharma no hay ni un centímetro de suelo sobre la tierra.

8. No codiciar el dharma ni objetos materiales:

Una sola frase o verso del dharma no es más que la manifestación de una miríada de seres y cientos de hierbas. Un dharma y una realización son todos los budas y ancestros. Uno debería entregarlos generosamente cuando se soliciten. Nunca los codicie.

9. No estar enojado:

Alejarse sin apego, avanzar sin apego, ser real sin apego, estar vacío sin apego: justo allí puede uno ver un océano de luminosas nubes y un océano de magníficas nubes.

10. No difamar los Tres Tesoros:

El Buda manifiesta su cuerpo en el mundo y predica el dharma. Los Tres Tesoros son la encrucijada del mundo. Los Tres Tesoros retornan al océano de la sabiduría total y son inconmensurables. Deberíamos aceptar los Tres Tesoros respetuosamente y entregarnos devotamente a ellos.

Recibimos los 16 preceptos de bodhisattva durante la ordenación laica o la ordenación de monje budista Zen Sōtō. Nuestra práctica de zazen está basada en la enseñanza ética de los preceptos. Algunas veces la gente piensa que como el zen transciende el bien y el mal no hace falta una ética. Nuestro sentido de la ética o de la moral está basado en la discriminación entre el bien y el mal. Estos preceptos se refieren además a lo que es bueno y deberíamos hacer, y a lo que es malo y deberíamos evitar. Pero la comprensión fundamental de los preceptos del bodhisattva es que surgen naturalmente cuando uno ha despertado a la realidad del origen interdependiente.

En el Zenkaishō de Banjin Dōtan está escrito:

El precepto es contención y tratamiento [para sanar la enfermedad causada por los tres venenos: avidez, odio e ilusión]. El Buda Śākyamuni, tras completar el despertar supremo, cuando estaba sentado bajo el árbol de la bodhi, estableció los preceptos; a lo que se llama contención. El Buda expresó contención diciendo: «Yo y la gran tierra y todos los seres sensibles hemos alcanzado simultáneamente la Vía». Por lo tanto, a estos se les llama los preceptos del buda. Estos preceptos son la fuente original de todos los budas y la raíz de la práctica del camino del bodhisattva. La base es que todos los miembros de la sangha son hijos de Buda.

Los preceptos Vinaya son una colección de consejos del Buda Śākyamuni a los monjes. Cuando un monje cometía un error, Buda le decía que no lo hiciera más. Cada regla se volvió un precepto Vinaya. Pero la idea de los preceptos del bodhisattva es que surgen naturalmente cuando los budas despiertan a la realidad de todos los seres. De manera que estos 16 preceptos no son simples enseñanzas éticas, sino la expresión de la realidad del origen interdependiente del que el Buda tomó conciencia. De acuerdo al Bendōwa de Dōgen Zenji, nos sentamos con el mismo zazen con el que Buda se sentó bajo el árbol de la bodhi. «Afortunadamente, [hacer zazen] es ya sentarse sosegadamente en el jijuyū-zanmai de los budas.» (Traducción de Shohaku Okumura y Taigen Dan Leighton, The Wholehearted Way [La vía de la entrega total], pág. 25). Dejamos pasar todos los pensamientos discriminatorios que surgen de nuestra conciencia kármica.

En nuestra vida diaria hemos de decidir sobre lo que debemos hacer o evitar. La medida para tales decisiones son los preceptos del bodhisattva, basados en la realidad anterior a cualquier acto de discriminación.

 

Fuente: Zen Sōtō Buddhism International Center · Sōtōshū Shumuchō · https://global.sotozen-net.or.jp/spa/index.html